jueves, 6 de octubre de 2011
Un homenaje a Steve Jobs (1955 – 2011)...stay hungry. Stay foolish
Se ha escrito mucho sobre la muerte ayer del gran genio de la tecnología Steve Jobs. Sólo quería reiterar el sentimiento colectivo, y hacer un pequeño collage de algunos videos o links que me parece importante rescatar.
"3 Apples changed the World. The 1st seduced Eve, The 2nd fell on Newton and the 3rd was offered to the World half bitten by him "
"RIP Steve Jobs. You left your mark on our desks, on our ears & in our hands": @darrenrovell
"I never thought I could be so busted up about the loss of someone I never met". @aplusk
"There are 3 Apples that changed the world: the one Eve ate, the one that fell on Newton's head & the one that Steve Jobs built"
Palabras de Sean Parker sobre Steve Jobs http://on.fb.me/n2eO0w
The Full Text Of Steve Jobs' Stanford Commencement Speech
Google Founders: Steve Jobs Was an Inspiration
Apple’s Board of Directors on Steve Jobs
Tim Cook's memo to Apple employees about Jobs
Bill Gates: “I Will Miss Steve Immensely”
Quotes:
“We tried to make something much more holistic and simple. When you first start off trying to solve a problem, the first solutions you come up with are very complex, and most people stop there. But if you keep going, and live with the problem and peel more layers of the onion off, you can often times arrive at some very elegant and simple solutions.” — MSNBC/ Newsweek interview
“Innovation comes from people meeting up in the hallways or calling each other at 10:30 at night with a new idea, or because they realized something that shoots holes in how we’ve been thinking about a problem. It’s ad hoc meetings of six people called by someone who thinks he has figured out the coolest new thing ever and who wants to know what other people think of his idea.” — Business Week
“It will go down in history as a turning point for the music industry. This is landmark stuff. I can’t overestimate it!” — [On the iTunes Music Store, Fortune, May 12, 2003]
“Every once in a while a revolutionary product comes along that changes everything. … One is very fortunate if you get to work on just one of these in your career. Apple’s been very fortunate it’s been able to introduce a few of these into the world.” [Announcement of the iPhone, Jan. 9, 2007]
“Being the richest man in the cemetery doesn’t matter to me … Going to bed at night saying we’ve done something wonderful… that’s what matters to me.” [The Wall Street Journal, May 25, 1993]
“Sometimes when you innovate, you make mistakes. It is best to admit them quickly, and get on with improving your other innovations.”
“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life. Don’t be trapped by dogma…And most important, have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become. Everything else is secondary.”
“Click. Boom. Amazing!”
ONE MORE THING....
“No one wants to die. Even people who want to go to heaven don’t want to die to get there. And yet death is the destination we all share. No one has ever escaped it. And that is as it should be, because Death is very likely the single best invention of Life. It is Life’s change agent. It clears out the old to make way for the new. Right now the new is you, but someday not too long from now, you will gradually become the old and be cleared away. Sorry to be so dramatic, but it is quite true.
“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life. Don’t be trapped by dogma — which is living with the results of other people’s thinking. Don’t let the noise of others’ opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become. Everything else is secondary.” [Stanford commencement speech, June 2005]
Gracias Steve....
domingo, 25 de septiembre de 2011
ONU sugiere cambiar estructura de la tenencia de la tierra en Colombia
Segundo informe de Desarrollo Humano propone impuestos altos y multas a la propiedad improductiva.
Tras dos años de intenso trabajo para diagnosticar a la Colombia rural, escenario natural de dos de los cinco motores de la Colombia próspera que se sueña el presidente Juan Manuel Santos: el agro y la minería, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) concluyó que este país no solo tiene más población campesina de la que se cree, el 32 por ciento (se calculaba en el 25), sino que no podrá modernizarse como quiere a espaldas de estos colombianos que no apuestan por su futuro y su felicidad en los centros urbanos. Están en el 75, 5 por ciento de los municipios.
Y si estos números -construidos sobre criterios de densidad poblacional y distancia de los centros urbanos- parecen apenas un cambio de cifras, lo que dice la ONU en el segundo gran informe sobre Colombia en ocho años -el otro fue en el 2003 sobre el conflicto armado: Callejón con salida- frente a la manera de superar la brecha entre el mundo rural y el urbano, promete sacudir al país.
Afirma que no basta una reforma agraria, y será necesario cambiar la estructura de la tenencia de la tierra, históricamente concentrada. Esto, desde la propuesta del organismo, implica no solo hacer un censo agrario -no se hace desde hace 40 años- y actualizar el catastro, sino gravar con impuestos altos a los dueños de mucha tierra y multar la improductiva, para desestimular la concentración. Propone que sea la Dian, y no las autoridades municipales, "manipuladas por élites locales", la que se encargue del predial.
La idea sería invertir el dinero en bienestar para la población rural con más precarias condiciones de vida, y dentro de la cual la ONU ubica al campesino (que vive de la agricultura básica o de una actividad relacionada), a las mujeres, a los afro y a los indígenas. Mientras en el 2009 la pobreza en las 13 áreas metropolitanas del país estaba en 45, 5 por ciento, en la zona rural era de 64, 3 por ciento.
La concentración de la tierra está directamente asociada a la desigualdad. Y en Colombia, de 32 departamentos con información sobre concentración, 18 tienen un Gini de 0,80 (más cercano a 1 es más tierra en pocas manos y más cercano a 0 es menos concentración).
Pero si bien la tierra en pocas manos, con los índices más altos en Antioquia, Valle, Caldas, Quindío, Arauca y Meta es un gran problema en el país rural, está acompañado por otro igualmente importante: la distorsión en el uso.
Según los criterios de la ONU, a los ganaderos les correspondería devolver casi 20 millones de hectáreas. Están usando en pastos 39 millones, cuando el potencial de Colombia para la ganadería extensiva es de 21 millones. Con la agricultura pasa al revés: el país tiene 21 millones de hectáreas aptas para el cultivo, pero solo está usando 4,9 millones. Cada vez importamos más alimentos.
La sentencia de la ONU es enfática: todo esto ha ocurrido porque en Colombia ha habido "más territorio que Estado". Y la falta de regulación ha creado las condiciones para el conflicto rural con sus dos componentes: el agrario y el armado.
Los protagonistas del primero son los campesinos con su lucha por la tierra -entre ellos mismos, con terratenientes e inversionistas-, por el bienestar y la inclusión política. Y los protagonistas del segundo han sido las guerrillas, los paramilitares y los narcotraficantes, que quieren control de territorios, corredores y población.
Para superar el conflicto rural, la ONU pone sobre la mesa otro punto polémico: "más Estado en el mercado y menos mercado en el Estado". Este debe intervenir más, porque el mercado no ha promovido el desarrollo rural, según el organismo.
En grandes líneas, este será el mensaje que le entregará al presidente Santos el miércoles, cuando le presente su informe que, en un hecho en apariencia paradójico, ha llamado: Colombia rural, razones para la esperanza. La ONU cree que las hay, porque después de 25 años de gobiernos que le han dado la espalda al país rural, Santos lo ha reivindicado con el reconocimiento de las víctimas, la restitución de tierras y la apuesta por el campo como uno de los ejes de desarrollo.
Pero además, porque el mundo está "ávido" de alimentos, materias primas y recursos ambientales que podrán ser producidos por los campesinos, que como dice el director del informe, Absalón Machado, nunca se han armado para pedir tierra y en cambio esperan las oportunidades para impulsar los motores del desarrollo que tienen como escenario el mundo rural.
Cultivar cuatro veces más
Desaprovechamiento del suelo y más minería que agricultura
21,5 millones de hectáreas son aptas para el uso agrícola, pero solo se cultiva el 22,7 por ciento de la potencialidad del campo, es decir 4,9 millones de hectáreas.
2,9 millones de personas están viviendo en zonas de reserva (44,7 por ciento del área total). Los pueblos indígenas ocupan el 25,2 por ciento del territorio, los parques el 11 y los afros, el 5.
5,8 millones de hectáreas están dedicadas a la minería (más que las destinadas a los usos agrícolas). Entre 2000 y 2010 se otorgaron 7.264 títulos y se tramitaron 17.479 solicitudes.
Los políticos son los mismos de siempre en las regiones
En el Informe este fenómeno se denomina: 'persistencia política'.
21,7 por ciento de los municipios no ha cambiado a los partidos políticos o a las élites que los gobiernan en las últimas cuatro elecciones.
43,5 por ciento de los municipios los ha rotado levemente (una vez en los últimos cuatro años). Según el Informe, las localidades donde esta tendencia se mantiene, hay evidencia de mayores niveles de miseria y un cubrimiento más bajo de servicios públicos.
'El Estado podría expropiar alegando mal uso'
Absalón Machado,
director del Informe de Desarrollo Humano.
¿Qué le pasa al país si sigue tratando de modernizarse sin tener en cuenta el campo?
Los desequilibrios entre lo urbano y lo rural seguirán acentuándose. Estamos hablando de una diferencia en calidad de vida de, mínimo, un 30 por ciento. Además, los conflictos sociales que están en el campo se van a mantener ahí. Y, finalmente, existe una gran desigualdad entre campesinos y empresarios en el acceso a los recursos. Si estas tendencias continúan, ¿de qué desarrollo estamos hablando?
¿Cuáles son los mayores conflictos hoy en el país rural?
Hay muchos, pero el conflicto que va a tomar más fuerza es con la minería, que compite con los suelos de la agricultura y con el medio ambiente. También hay un conflicto sociopolítico. Es una deuda que el país no ha querido saldar.
Ustedes dicen que Fedegán podría devolver 10 millones de hectáreas para la agricultura, ¿de dónde sale esa cifra?
Fedegán propuso reconvertir esos 10 millones de hectáreas para tres usos: una ganadería más intensiva (más cabezas por hectárea), reforestación comercial o producción de alimentos, palma africana, biocombustibles, etc. De hecho, con 15 millones de hectáreas bien manejadas en ganadería, con 1 y media o 2 cabezas de ganado por hectárea, el país puede duplicar el hato ganadero que tiene.
¿Cómo se traduce en hechos la 'reforma transformadora rural' que ustedes proponen?
Primero, en garantizar la seguridad. Segundo, en hacer desarrollo institucional, eso no es solo reestructurar al Incoder o el Ministerio de Agricultura, sino crear instituciones nuevas y reglas de juego. Tercero, armar una política integral de tierras. La restitución y la formalización son una parte muy importante, pero hay que ir más allá, hacia una política que toque la estructura agraria, que modifique la alta desigualdad en la propiedad de la tierra. Esto incluye políticas de agua y del medio ambiente. Y, por último, hay que eliminar la especulación con la tierra, dejar de tener predios simplemente para valorizarlos, sin cultivarlos.
Élites rurales poderosas han combatido el impuesto a la tierra, con su influencia sobre las autoridades municipales...
En el caso de la propiedad privada improductiva, el Estado podría incluso expropiar alegando su mal uso, pero pagando una indemnización.
La pregunta es si Colombia está dispuesta a hacerlo.
Fuente: http://www.eltiempo.com/economia/negocios/onu-sugiere-cambiar-estructura-de-la-tenencia-de-la-tierra-en-colombia_10429290-4
lunes, 28 de marzo de 2011
Seis países: sólo uno en vía a la modernidad
Seis países: sólo uno en vía a la modernidad
La Colombia en pleno proceso de desarrollo es la Zona Central que incluye a Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga.
El elemento más importante de las bases del Plan de Desarrollo, ‘Prosperidad para todos’, ha sido la regionalización del país en “zonas homogéneas en su condición de desarrollo endógeno”.
Ese es su gran mérito, lograr identificar áreas de desarrollo similar que permiten definir con claridad cómo Colombia no es realmente un solo país, sino seis, de los cuales sólo uno se está desarrollando rápidamente y los cinco subpaíses restantes, se están descolgando.
En términos simples, esto quiere decir que los colombianos tienen condiciones de vida muy distintas: desde aquellas que se disfrutan en el primer mundo hasta otras claramente de ese mundo atrasado, sin esperanzas de cambio. La Colombia en pleno proceso de desarrollo es la zona central que incluye a Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, y las principales ciudades intermedias del país, Pereira, Manizales, Armenia, Ibagué, Tunja, Neiva y Villavicencio.
Esta zona genera el 73% del PIB nacional; tiene el 60% de la población, 27 millones; el ingreso per cápita de sus habitantes, $13,5 millones, es dos o tres veces el de las otras regiones y ha crecido en los últimos años al 4,2% anual. Pero además, este es el país urbano, con el 82% de su población en cabeceras municipales, con la más baja tasa de crecimiento poblacional, 1%, y decreciendo su población rural, -0.4%.
Obviamente, esa Colombia es la menos pobre, únicamente el 17% tienen necesidades básicas insatisfechas y la mejor distribución del ingreso con un índice de Gini del 0,43, sólo equiparable a Uruguay.
Además, es casi totalmente alfabeta, 92%, con amplia cobertura de educación y la mejor capacidad institucional para manejar sus recursos. Es en esta Colombia rica donde se concentra la industria nacional, el comercio y los servicios.
No debe sorprender que le siga en desarrollo la Colombia nororiental, donde están los grandes desarrollos minero-energéticos. Con muy poca población, 2 millones de personas, alcanza un ingreso per cápita de $15 millones al año, superior al de la Colombia central, pero con un crecimiento anual del mismo inferior, 2,5%.
Sin embargo, como es propio de las actividades que desarrolla, es terriblemente desigual con un Gini del 0,64, muy superior al ya altísimo del país, 0,59 y con el doble de la pobreza y la miseria que el país central.
Estas cifras son particularmente importantes porque si este es el modelo de desarrollo que va a seguir Colombia como un todo, será más desigual que el actual, más pobre y miserable.
Riqueza para unos pocos, muchos de los cuales serán grandes empresas extranjeras. Es una señal de alerta muy clara para que no nos quedemos en ser un país minero, sino que con las ganancias de estas actividades se estimule el sector rural, se transformen los ramos industriales y de servicios, todas estas actividades que no arrancan o no se modernizan.
La otra Colombia que merece atención especial es la Colombia caribe, porque especialmente los barranquilleros se sienten desarrollados económicamente; los cartageneros, culturalmente, y los demás, exitosos empresarios del carbón o agricultores, pero principalmente ganaderos modernos y eficientes.
Nada de eso. A Barranquilla la desbancó Bucaramanga y ya dejó de figurar en la Colombia moderna.
Más rural, 28% de su población, tiene un ingreso per cápita, 7,5 millones, que es la mitad de las otras dos Colombias analizadas. Siendo una región más urbana que rural, 73% está en cabeceras, sus niveles de pobreza son vergonzosos, 46%, y su concentración de ingresos, su Gini, 0,53, muy superior a la de la Colombia central. Pero lo más grave de esta Colombia caribe es su capacidad institucional, que es la más baja de todo el país, 42,6. ¡Qué vergüenza!, hasta las zonas más pobres la superan.
La profunda crisis de liderazgo político y la corrupción de sus líderes le han pasado su cuenta de cobro que, sin embargo, la pagan los caribeños más pobres. No obstante, a su inmensa riqueza en biodiversidad le sigue en tristezas la Colombia Pacífica y después la Amazorinoquia. La primera, todavía muy rural, 46% de su población, tiene un ingreso per cápita de $5,6 millones al año, que es la tercera parte de la Colombia moderna, 62,5% de su población es pobre y con pocos ricos, de allí que su Gini sea bajo, 0,43; casi todos son pobres.
Lo más grave, sus escasas capacidades de desarrollo endógeno, son las peores de todo el territorio, 17%. O se le ayuda o nunca saldrá adelante. La Amazorinoquia, tiene el más bajo ingreso per cápita de todas, $4,4 millones, y además su producto está cayendo, -5% anual. Obviamente, es la Colombia rural, porque el país rural es al que peor le sigue yendo.
No son muchas las diferencias con la Colombia Sur, también más rural, 54% de su población, con pocos habitantes, un poco más de 3 millones, pero menos pobres que en las dos anteriores, 41% de población con necesidades básicas insatisfechas y pocos ricos. Interesante señalar que las menores diferencias entre los seis países se dan en cobertura en educación, pero en calidad deben ser inmensas. Tampoco son grandes las distancias en cuanto a la inversión municipal per cápita.
Demasiado baja en todas para lograr transformaciones sustanciales. Lo importante de la descripción de estos seis países es que muestran dos cosas. Primero, el profundo fracaso de la descentralización del país. Algo en que todos los colombianos creemos, promovemos y tratamos de cumplir, porque está claramente consagrada en la Constitución de 1991, pero no ha logrado acortar las distancias entre las distintas Colombias.
Por el contrario, lo que ha sucedido es muy grave: la Colombia central, que está a años luz de la mayoría del país, es en la que se toman las grandes decisiones nacionales. No es sino montarse en avión los lunes y viernes para ver cómo todos los funcionarios, públicos y privados, que viven en regiones, vienen permanentemente a Bogotá, el centro del centro y, obviamente, pasan los fines de semana con los suyos en lo suyo.
Cuando se están trasladando actualmente, $24,7 billones del Presupuesto General de la Nación a los entes territoriales; cuando hay un fondo de compensación de las regalías, que son inmensas y van a ser más, cuando desde hace tiempo se eligen regionalmente sus autoridades, alcaldes y gobernadores, algo muy grave está pasando porque estos mecanismos no están funcionando en la dirección de construir un solo país.
Lo triste es que parece que la conclusión no es solamente obvia, sino que está en la cabeza de todos los analistas: lo primero que se descentralizó fue la corrupción, que además tiene destruido a todo el país.
Daniel Samper pide revisión del nombramiento de alcaldes y gobernadores. Todos los días meten a la cárcel o llaman a juicio a uno de ellos y muchos de los que faltan no es por ser honestos –que los hay, pero son una minoría–, sino porque nadie entiende quéle pasa a la justicia. Pero eso sí, hay unos individuos riquísimos con la plata del Estado, que es nuestra, de nuestros impuestos, que descaradamente se la han robado, cuando no son los distintos tipos de mafias que conviven tranquilamente en la Colombia grande y en cada uno de las seis Colombias.
¿Quién maneja seis países tan disímiles al tiempo, cuando la mayoría de las autoridades locales no buscan sino su propio beneficio? Parece una sin salida, porque recentralizar, con tantas y tan grandes diferencias, puede ser aún peor. Con razón los congresistas le tumbaron esta idea al Gobierno.
Les quitan sus feudos departamentales.
No se dejen señores del Gobierno.
CECILIA LÓPEZ MONTAÑO.
Ex ministra de Agricultura
La Colombia en pleno proceso de desarrollo es la Zona Central que incluye a Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga.
El elemento más importante de las bases del Plan de Desarrollo, ‘Prosperidad para todos’, ha sido la regionalización del país en “zonas homogéneas en su condición de desarrollo endógeno”.
Ese es su gran mérito, lograr identificar áreas de desarrollo similar que permiten definir con claridad cómo Colombia no es realmente un solo país, sino seis, de los cuales sólo uno se está desarrollando rápidamente y los cinco subpaíses restantes, se están descolgando.
En términos simples, esto quiere decir que los colombianos tienen condiciones de vida muy distintas: desde aquellas que se disfrutan en el primer mundo hasta otras claramente de ese mundo atrasado, sin esperanzas de cambio. La Colombia en pleno proceso de desarrollo es la zona central que incluye a Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, y las principales ciudades intermedias del país, Pereira, Manizales, Armenia, Ibagué, Tunja, Neiva y Villavicencio.
Esta zona genera el 73% del PIB nacional; tiene el 60% de la población, 27 millones; el ingreso per cápita de sus habitantes, $13,5 millones, es dos o tres veces el de las otras regiones y ha crecido en los últimos años al 4,2% anual. Pero además, este es el país urbano, con el 82% de su población en cabeceras municipales, con la más baja tasa de crecimiento poblacional, 1%, y decreciendo su población rural, -0.4%.
Obviamente, esa Colombia es la menos pobre, únicamente el 17% tienen necesidades básicas insatisfechas y la mejor distribución del ingreso con un índice de Gini del 0,43, sólo equiparable a Uruguay.
Además, es casi totalmente alfabeta, 92%, con amplia cobertura de educación y la mejor capacidad institucional para manejar sus recursos. Es en esta Colombia rica donde se concentra la industria nacional, el comercio y los servicios.
No debe sorprender que le siga en desarrollo la Colombia nororiental, donde están los grandes desarrollos minero-energéticos. Con muy poca población, 2 millones de personas, alcanza un ingreso per cápita de $15 millones al año, superior al de la Colombia central, pero con un crecimiento anual del mismo inferior, 2,5%.
Sin embargo, como es propio de las actividades que desarrolla, es terriblemente desigual con un Gini del 0,64, muy superior al ya altísimo del país, 0,59 y con el doble de la pobreza y la miseria que el país central.
Estas cifras son particularmente importantes porque si este es el modelo de desarrollo que va a seguir Colombia como un todo, será más desigual que el actual, más pobre y miserable.
Riqueza para unos pocos, muchos de los cuales serán grandes empresas extranjeras. Es una señal de alerta muy clara para que no nos quedemos en ser un país minero, sino que con las ganancias de estas actividades se estimule el sector rural, se transformen los ramos industriales y de servicios, todas estas actividades que no arrancan o no se modernizan.
La otra Colombia que merece atención especial es la Colombia caribe, porque especialmente los barranquilleros se sienten desarrollados económicamente; los cartageneros, culturalmente, y los demás, exitosos empresarios del carbón o agricultores, pero principalmente ganaderos modernos y eficientes.
Nada de eso. A Barranquilla la desbancó Bucaramanga y ya dejó de figurar en la Colombia moderna.
Más rural, 28% de su población, tiene un ingreso per cápita, 7,5 millones, que es la mitad de las otras dos Colombias analizadas. Siendo una región más urbana que rural, 73% está en cabeceras, sus niveles de pobreza son vergonzosos, 46%, y su concentración de ingresos, su Gini, 0,53, muy superior a la de la Colombia central. Pero lo más grave de esta Colombia caribe es su capacidad institucional, que es la más baja de todo el país, 42,6. ¡Qué vergüenza!, hasta las zonas más pobres la superan.
La profunda crisis de liderazgo político y la corrupción de sus líderes le han pasado su cuenta de cobro que, sin embargo, la pagan los caribeños más pobres. No obstante, a su inmensa riqueza en biodiversidad le sigue en tristezas la Colombia Pacífica y después la Amazorinoquia. La primera, todavía muy rural, 46% de su población, tiene un ingreso per cápita de $5,6 millones al año, que es la tercera parte de la Colombia moderna, 62,5% de su población es pobre y con pocos ricos, de allí que su Gini sea bajo, 0,43; casi todos son pobres.
Lo más grave, sus escasas capacidades de desarrollo endógeno, son las peores de todo el territorio, 17%. O se le ayuda o nunca saldrá adelante. La Amazorinoquia, tiene el más bajo ingreso per cápita de todas, $4,4 millones, y además su producto está cayendo, -5% anual. Obviamente, es la Colombia rural, porque el país rural es al que peor le sigue yendo.
No son muchas las diferencias con la Colombia Sur, también más rural, 54% de su población, con pocos habitantes, un poco más de 3 millones, pero menos pobres que en las dos anteriores, 41% de población con necesidades básicas insatisfechas y pocos ricos. Interesante señalar que las menores diferencias entre los seis países se dan en cobertura en educación, pero en calidad deben ser inmensas. Tampoco son grandes las distancias en cuanto a la inversión municipal per cápita.
Demasiado baja en todas para lograr transformaciones sustanciales. Lo importante de la descripción de estos seis países es que muestran dos cosas. Primero, el profundo fracaso de la descentralización del país. Algo en que todos los colombianos creemos, promovemos y tratamos de cumplir, porque está claramente consagrada en la Constitución de 1991, pero no ha logrado acortar las distancias entre las distintas Colombias.
Por el contrario, lo que ha sucedido es muy grave: la Colombia central, que está a años luz de la mayoría del país, es en la que se toman las grandes decisiones nacionales. No es sino montarse en avión los lunes y viernes para ver cómo todos los funcionarios, públicos y privados, que viven en regiones, vienen permanentemente a Bogotá, el centro del centro y, obviamente, pasan los fines de semana con los suyos en lo suyo.
Cuando se están trasladando actualmente, $24,7 billones del Presupuesto General de la Nación a los entes territoriales; cuando hay un fondo de compensación de las regalías, que son inmensas y van a ser más, cuando desde hace tiempo se eligen regionalmente sus autoridades, alcaldes y gobernadores, algo muy grave está pasando porque estos mecanismos no están funcionando en la dirección de construir un solo país.
Lo triste es que parece que la conclusión no es solamente obvia, sino que está en la cabeza de todos los analistas: lo primero que se descentralizó fue la corrupción, que además tiene destruido a todo el país.
Daniel Samper pide revisión del nombramiento de alcaldes y gobernadores. Todos los días meten a la cárcel o llaman a juicio a uno de ellos y muchos de los que faltan no es por ser honestos –que los hay, pero son una minoría–, sino porque nadie entiende quéle pasa a la justicia. Pero eso sí, hay unos individuos riquísimos con la plata del Estado, que es nuestra, de nuestros impuestos, que descaradamente se la han robado, cuando no son los distintos tipos de mafias que conviven tranquilamente en la Colombia grande y en cada uno de las seis Colombias.
¿Quién maneja seis países tan disímiles al tiempo, cuando la mayoría de las autoridades locales no buscan sino su propio beneficio? Parece una sin salida, porque recentralizar, con tantas y tan grandes diferencias, puede ser aún peor. Con razón los congresistas le tumbaron esta idea al Gobierno.
Les quitan sus feudos departamentales.
No se dejen señores del Gobierno.
CECILIA LÓPEZ MONTAÑO.
Ex ministra de Agricultura
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




